Antiguo Testamento
El Antiguo Testamento es el registro sagrado más extenso que poseemos de la relación entre Dios y Sus hijos. Cubre miles de años de historia —desde la creación del mundo hasta el periodo postexílico— y es la fuente de algunas de las enseñanzas más profundas sobre los convenios, los profetas y el plan del Padre Celestial. Sin embargo, muchas personas lo estudian sin ver a su personaje principal: Jesucristo. Gracias a las Escrituras de la Restauración sabemos que Jehová —el Dios que aparece a lo largo del Antiguo Testamento— es precisamente Jesucristo, actuando bajo la dirección del Padre Celestial. Esto transforma completamente la lectura: cada mandamiento que Jehová da, cada convenio que establece, cada milagro que obra, es Jesucristo involucrado íntimamente en la vida de Sus hijos. El presidente Dallin H. Oaks enseñó que los registros de las palabras pronunciadas por 'Dios' o el 'Señor' en las Escrituras son casi siempre las palabras de Jehová, nuestro Señor resucitado Jesucristo. Comenzar el año con este enfoque —buscar activamente al Salvador en cada página— puede convertir el estudio del Antiguo Testamento en una de las experiencias espirituales más transformadoras de la vida.
"Somos la esencia [el centro focal] del plan de nuestro Padre Celestial y la razón de la misión de nuestro Salvador. Capítulo tras capítulo [del Antiguo Testamento] descubrimos ejemplos de cómo el Padre Celestial y Jesucristo se involucran de manera íntima en nuestra vida."
Élder Michael T. Ringwood
Liahona, mayo de 2022, pág. 88
"Los anales de las Escrituras con las palabras pronunciadas por 'Dios' o el 'Señor' son casi siempre las palabras de Jehová, nuestro Señor resucitado, Jesucristo."
Presidente Dallin H. Oaks
Liahona, mayo de 2023, pág. 102
"Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí."
"Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían."
"Una orden os doy: Escudriñad diligentemente las palabras de Isaías; porque en verdad él dijo muchas cosas concernientes a mi pueblo."
"Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas."
Estudiar el Antiguo Testamento con los ojos puestos en Jesucristo no es una técnica de lectura: es un acto de fe. Jehová —el Creador, el Dios de los convenios, el Redentor que habló a Moisés en la zarza ardiente— es el mismo Jesucristo que entró a Getsemaní por amor a ti. Cuando leas sobre Sus actos de misericordia con Israel, estarás aprendiendo sobre Su misericordia contigo. El objetivo de este año es que, al cerrar el Antiguo Testamento en noviembre, tu testimonio de Jesucristo sea más profundo y personal que cuando lo abriste.
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