Antiguo Testamento
Antes de venir a la tierra, todos vivíamos como espíritus en la presencia de nuestro Padre Celestial. En aquella existencia premortal se celebró el gran concilio de los cielos: el Padre presentó Su plan de salvación y Jehová —Jesucristo— fue elegido como Salvador y Redentor. El élder Dieter F. Uchtdorf enseñó que en aquel concilio vimos a Dios, conocimos a Jesucristo, y participamos con pleno entendimiento en ese plan eterno. ¡Y nos regocijamos grandemente! (Job 38:7). El Plan de Salvación responde las tres preguntas más profundas de la existencia humana: ¿de dónde venimos?, ¿cuál es el propósito de esta vida?, y ¿qué nos sucede después de morir? Jesucristo es el eje de cada una de esas respuestas: Él creó este mundo, tomó sobre Sí nuestros pecados y nuestra muerte mediante la Expiación, y es el Juez que determinará nuestra herencia eterna. Comprender el plan del Padre no es una cuestión académica: es lo que transforma el sufrimiento en esperanza, las pruebas en crecimiento y la muerte en un umbral hacia la vida eterna.
"¿Qué ha hecho Jesucristo por cada uno de nosotros? Ha hecho todo lo que es esencial para nuestra travesía por la vida terrenal hacia el destino señalado en el plan de nuestro Padre Celestial. Su Hijo Unigénito, Jesucristo, es la figura central."
Presidente Dallin H. Oaks
Liahona, mayo de 2021, pág. 75
"Con tu cuerpo puedes escoger seguir fielmente a Jesucristo; puedes escoger obedecer los mandamientos de Dios, recibir las ordenanzas sagradas y hacer los convenios del Evangelio y guardarlos. El hacer esas cosas te preparará para alcanzar tu destino divino."
Élder Gary E. Stevenson
Para la Fortaleza de la Juventud, enero de 2022, pág. 4
"Esta es mi obra y mi gloria: llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre."
"El Señor me mostró las inteligencias que fueron organizadas antes de que el mundo existiera; y entre todas estas había muchas de las nobles y grandes."
"Satanás... dijo: He aquí, yo aquí estoy, envíame a mí, y seré tu hijo, y redimiré a toda la humanidad, de tal suerte que no se perderá ni una sola alma. Pero el Unigénito dijo: Padre, hágase tu voluntad."
"Esta vida es el tiempo para los hombres de prepararse para encontrarse con Dios; sí, he aquí, el día de esta vida es el día para los hombres de ejecutar sus labores."
El Plan de Salvación no es una doctrina abstracta: es el mapa de por qué estás aquí, quién eres y adónde puedes llegar. Cada ordenanza que recibes, cada convenio que guardas, cada esfuerzo por seguir a Jesucristo te acerca a tu destino divino como hijo de Dios. Cuando la vida duele o no tiene sentido, volver a este plan es volver a la esperanza: porque el mismo Padre que organizó este plan también te conoce por nombre y desea que regreses a Su presencia.
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