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Doctrina y Convenios

Doctrina y Convenios 19:1–24, Parte 1

En una súplica por consuelo y guía, Martín Harris pidió al profeta José Smith una revelación del Señor. En Doctrina y Convenios 19, el Salvador relató cómo Él eligió someterse a la voluntad del Padre Celestial y obtuvo el poder para superar todas las cosas. Martín se había comprometido a ayudar a financiar la publicación del Libro de Mormón, lo que implicaba arriesgar su granja y sus bienes. A través de esta revelación, el Señor enseñó verdades significativas acerca de Su sacrificio expiatorio que ayudaron a Martín a comprender la importancia de someter la voluntad personal a la de Dios, incluso cuando ello es costoso o difícil. El ejemplo del Salvador de decir 'no se haga mi voluntad, sino la Tuya' (Lucas 22:42) es el modelo eterno de disciplismo. Esta lección busca aumentar el deseo de los alumnos de seguir ese ejemplo en su vida cotidiana, especialmente cuando el Señor les pide hacer sacrificios difíciles.

Escrituras clave

Doctrina y Convenios 19:1–5

"Yo soy Alfa y Omega, Cristo el Señor; sí, aun soy Aquel que es el principio y el fin, el Redentor del mundo... habiendo subyugado todas las cosas... tened fe en mí."

Doctrina y Convenios 19:15–19

"Por tanto, os mando que os arrepintáis... Porque he aquí, yo, Dios, he sufrido estas cosas por todos para que no sufran ellos si se arrepienten... Lo cual sufrimiento me causó a mí, aun a Dios, el mayor de todos, temblar de dolor y sangrar de cada poro, y sufrir tanto en el cuerpo como en el espíritu."

Doctrina y Convenios 19:23–24

"Aprended de mí y escuchad mis palabras; andad en la mansedumbre de mi Espíritu, y tendréis paz en mí. Soy Jesucristo; vengo pronto, en una hora que no pensáis."

Lucas 22:42

"Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya."

El Salvador sometió Su voluntad al Padre Celestial incluso en el momento de mayor sufrimiento: la Expiación. Su ejemplo nos enseña que entregar nuestra voluntad a Dios no es una señal de debilidad, sino de fe profunda y confianza en Su amor y sabiduría. Cuando el Señor nos pide hacer sacrificios, podemos apoyarnos en la promesa de Doctrina y Convenios 19:23: si aprendemos del Salvador y andamos en la mansedumbre de Su Espíritu, tendremos paz. Esa paz interior es la recompensa mayor de la sumisión a la voluntad del Padre.

Para reflexionar

  1. 1¿Qué significa para ti entregar tu voluntad a Dios?
  2. 2¿Cuáles son algunos sacrificios difíciles que se puede pedir a los adolescentes que hagan para someterse a la voluntad del Padre Celestial?
  3. 3¿Qué verdades encontraste en Doctrina y Convenios 19:1–5, 15–19, 23–24 acerca de Jesucristo y Su carácter?
  4. 4¿De qué forma el ejemplo del Salvador de someterse al Padre puede ayudarnos cuando se nos pide hacer sacrificios difíciles?
  5. 5¿En qué situación de tu vida necesitas aplicar hoy el principio de someter tu voluntad a la de Dios?
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